LA MASONERÍA EN EL ECUADOR



VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA
M:. M:.

Las persecuciones políticas, la ignorancia, decadencia y desidia de las instituciones públicas y privadas que no han podido tener un archivo ágil y eficiente así como los frecuentes incendios, saqueos y censuras han destruido importantes documentos relacionados con la historia, me impide precisar con mayor acuciosidad los inicios de la masonería en Ecuador, pero a pesar de todos estos obstáculos tenemos la certeza que antes de 1809 ya existió una Logia Masónica en Quito, fundada por ecuatorianos que viajaron a Europa, ávidos de saber y en búsqueda de conocimiento y que al regresar al país trajeron moderna instrucción conjuntamente con un amor a la libertad y la decisión de consagrarse a la causa de la independencia, empeño en que fueron ayudados por notables extranjeros que dedicaron sus energías y vertieron su sangre en defensa de los derechos de nuestros pueblos. Aquella logia de Quito dependió de la potencia inglesa. Su Venerable fue Juan Pío Montúfar, que fue Presidente de la Junta Suprema de Gobierno. Otro de sus miembros fue José Mejía Lequerica, de destacada actuación en las Cortes de Cádiz.




Juan Pio Montufar

También parece probado por los pocos documentos existentes que se conoce que en Guayaquil, en 1820, se planificó y ejecutó la Independencia de Guayaquil a través de la Logia Estrella de Guayaquil, que José de Antepara lo calificó como un acto trascendental y definió como Fragua de Vulcano y en forma simultánea forma la división Protectora de Quito para liberar de España a los territorios de la Audiencia de Quito, aspiración que se cristaliza el 24 de mayo de 1822.

La Estrella de Guayaquil tiene su origen en las Logias Lautarinas y yendo más atrás en la historia, en 1800 levantó columnas en Londres una logia llamada Gran Reunión Americana, cuyos miembros se denominaron Caballeros Regionales, teniendo como exclusivo objeto unificar esfuerzos por liberar a los pueblos de América del colonialismo español. A esta logia pertenecieron el precursor de la independencia Francisco de Miranda, Bernardo O’Higgins, Andrés Bello, Simón Bolívar, José de San Martín, José Joaquín Olmedo. La logia Estrella de Guayaquil se fundó el 8 de octubre de 1820.

De allí para adelante, no se han conservado vestigios hasta 1824 en que el H:. Antonio Valero con poderes suficientes del Supremo Consejo de Bogotá, fundó en Guayaquil la Logia Ley Natural con los H:. Gral. Pedro Lavayen, Hilario Indaburu, Narciso Gutiérrez, José Rodríguez, Nicolás Caicedo, J. P. Moreno, F. Betancourt, J. F. Moréan, Alejandro López, A. Triviño, Miguel Lavayen, Manuel Lavayen y otros; ignorándose la fecha exacta en que se suspendieron los trabajos.

Es importante anotar que en 1824 para enfrentar al gobierno de Juan José Flores se organiza en Quito el grupo denominado Sociedad del Quiteño Libre, la misma que estaba integrada por masones como el Gral. Manuel Matheu, Coronel Francisco Hall, José María Sáenz, Pedro Moncayo Esparza.
Pedro Moncayo Esparza

La Sociedad del Quiteño Libre fue en sí una logia y su cabeza principal fue el coronel Hall, de origen inglés y el ibarreño Pedro Moncayo y Esparza. Esta Logia del Quiteño Libre lanzó la candidatura presidencial de Vicente Rocafuerte a la diputación de Pichincha y lograron su elección. Rocafuerte fue masón, miembro fundador de las Logias Lautarinas de Chile y de los Caballeros Racionales de Cádiz-España. También fue miembro de la Logia Unida de Inglaterra y del Centro Filantrópico de Guayaquil y de la Gran Logia Unión y Orden de Lima. Rocafuerte con el apoyo de la masonería luego fue nombrado el segundo Presidente Constitucional de la vida república del país.


Vicente Rocafuerte

Después vino el predominio de los jesuitas en la política ecuatoriana con García Moreno, en cuya época no es dudoso que existiera algún taller masónico en el territorio, pues hasta se afirma en la tradición popular que el mismo mandatario pretendió hacerse iniciar para conocer lo que de otro modo le estaba vedado; pero que fue severamente rechazado y de allí nació la persecución desembozada y tenaz de que fue víctima la masonería contra la que nunca pudieron ni el tiempo ni las tiranías.

Por 1859 estaba establecida en Guayaquil la Logia Filantrópica dependiente del Gran Oriente del Perú, que luego dejó de trabajar. A ella pertenecieron entro otros distinguidas personalidades como José de Villamil, José María Molestina, Bartolomé Fuentes, Juan Puig, Juan José Allende, Juan Destruge, Antonio Neumane y otros.

Al iniciarse 1878 la transformación liberal solicita carta del Gran Oriente del Perú y funda un taller que se llamó Redención y que al retornar el dominio conservador desapareció.

Quedo entonces vacante el territorio ecuatoriano y que fue ocupado en abril de 1897 por la Gran Logia de los Antiguos, Libres y Aceptados Masones del Perú, quienes establecieron en Guayaquil la logia “Luz del Guayas”.

Eloy Alfaro

En diciembre de 1901 el coronel Alonso Plaza con poderes del Supremo Consejo Grado XXXIII del Perú instaló en Guayaquil una nueva logia bajo en nombre de Sucre, a la que siguió luego la Filantropía del Guayas, inaugurada en junio de 1905, en pleno apogeo de la revolución liberal comandada por el H:. Eloy Alfaro que trajo al país un régimen de libertad de culto e implantó el laicismo en la educación, entre otras innovaciones para integrar a los habitantes a mejores perspectivas de vida.

Convencidos muchos maestros masones de que hasta los intereses de la fraternidad, como la legislación generalmente admitida exigían imperiosamente que las logias se desprendieran de la obediencia del Supremo Consejo para fundar una Gran Logia Ecuatoriana, iniciaron trabajos encaminados a este fin, pero la disidencia e intereses personales hicieron fracasar la empresa; mas, en 1910 se obtuvo la creación del Supremo Consejo Grado XXXIII del Ecuador, al cual se allanaron las dos logias del Rito Escocés Antiguo y Aceptado existentes en Guayaquil y eran la logia Ley Natural dependiente del Gran Oriente de España y Simón Bolívar auspiciada por el Supremo Consejo del Perú, centro establecido en Quito.

En 1913 varios miembros de la Logia Sucre de Guayaquil de nacionalidad italiana se retiraron para fundar la logia Aurelio Santti de la obediencia del Supremo Consejo Grado XXXIII de Italia, pero no pudieron continuar sus labores por lo que sus miembros resolvieron devolver la carta y reintegrarse a su madre logia Sucre.

Desde esa fecha se suscitaron nuevas agitaciones en pro de la fundación de la Gran Logia del Ecuador, sin que por múltiples causas, el empeño haya tenido éxito; y, más bien se temió por un momento que llegase a decaer la masonería ecuatoriana, pues de las 5 logias que al establecimiento del Supremo Consejo del Ecuador existían en el país, apenas trabajaban con regularidad la Sucre y la Ley del Guayas. Las tres restantes no daban señales de vida, no obstante que algunos de sus miembros hicieron tentativas para emprender en su labor activa que demanda el ideal masónico.

Por fin en 1917, dos grupos del H:. de la logia Sucre se propusieron conseguir el establecimiento de la Gran Logia del Ecuador. Al enterarse de las ideas fusionaron sus esfuerzos y acordaron dar un fuerte impulso a la actividad masónica. Y en esta tarea se unieron prominentes miembros de la Filantropía del Guayas y de la Simón Bolívar de Quito, para recomenzar sus labores y después para reunir en su entorno a elementos dispersos fundaron en Guayaquil las logias Luz de América y Eloy Alfaro.

El 11 de enero de 1918 la logia Sucre de Guayaquil tuvo una reunión especial y después de que el plan fue expuesto cruzaron ideas entre los concurrentes y se aprobó un acuerdo convocando a las logias ecuatorianas a un congreso masónico que se ocupara de las cuestiones previas a la instalación y reconstitución de la Gran Logia del Ecuador.

En sesión especial convocada para este objeto fue conocida la invitación cursada por las logias Filantropía del Guayas, Simón Bolívar, Eloy Alfaro, Luz de América y Luz del Guayas. Las 4 primeras aceptaron la convocatoria al congreso masónico y rompieron los lazos de subordinación que hasta entonces les unía al Supremo Consejo del Ecuador y nombraron sus representantes con plenos poderes para que a su nombre concurrieran al mencionado congreso. La Luz del Guayas aceptó bajo ciertos condicionamientos.

El día fijado, 20 de febrero de 1918, se instaló solemnemente el congreso con la concurrencia de todas las logias del Ecuador, presentes a través de diputaciones y ante un gran número de maestros masones. Las sesiones se encaminaron a elaborar el proyecto de constitución y después de un amplio estudio fue aprobado definitivamente.

El 3 de marzo de 1918 el congreso masónico declaró terminado sus sesiones y citó a la Gran Logia para su primera asamblea para el día siguiente, en cuya fecha se verificó la instalación de la Gran Logia del Ecuador, se promulgó la Constitución y se prestó solemne juramento de obediencia al nuevo código.

Posteriormente y con pocos días de intervalo, las Logias de la Obediencia hicieron igual promesa. La instalación del Vice Gran Maestro se verificó el 11 de marzo y la del Gran Maestro el 1 de junio. Estas ceremonias fueron solemnes y se efectuaron en presencia de más de 200 maestros masones de todo el territorio ecuatoriano. Fue elegido vicepresidente Ismael Pérez Pazmiño y Presidente de la Gran Logia del Ecuador el doctor Miguel E. Castro, que viene hacer los primeros dignatarios de este Gran Oriente masónico.

Para formular la Constitución se hizo un estudio comparativo y detenido de cuantas constituciones pudieran existir y se adoptó todo aquello que sin salirse de la tradición y adoptaba de mejor manera a la cultura e idiosincrasia de la masonería ecuatoriana. Así, pues, y con el fin de no dividir fuerzas la Gran Logia auspició a las logias de todos los ritos regulares, con el objeto de facilitar la administración y eligieron el sistema de gobierno de la masonería argentina que dividía el poder supremo del subordinado en las secciones legislativa, ejecutiva y judicial, reuniendo la suma de poderes en el cuerpo legislativo formado por representantes de las logias libres, especialmente por los talleres.

Este esbozo tiene la finalidad de preservar el desarrollo de la masonería ecuatoriana y sobre todo tener en cuenta que ha sido un centro de discusión y de trabajo en beneficio del país, ya que sus miembros y talleres han jugado papeles decisivos en la historia política, cultural, económica y social, siendo los personajes más destacados de la vida ecuatoriana masones y su presencia ha perdurado y constituye guía y ejemplo a nuestras futuras generaciones.

Es preciso señalar que la masonería ecuatoriana pese a sus altibajos siempre tiende ha desarrollarse y proyectarse en la sociedad.

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